Niños pequeños, la oración sin acción no es nada.
La oración sin buenas obras no sirve de nada.
Si un alma ora pero alberga odio en su corazón, la oración que ofrece no puede beneficiarla.
La oración debe conducir al amor y a ayudarse unos a otros.
La oración debe ayudarnos a comprendernos unos a otros.
Pero aquel que se golpea el pecho al ver a su hermano triste y abandonado, aquel cuyas únicas palabras para él son “Que Dios te proteja”, ese corazón está paralizado, pues su oración no le sirve de nada.
El amor en la oración es la moneda más valiosa para entrar por las puertas del Cielo.
Haced el bien en secreto; no pregonéis vuestras buenas obras como el sonido de una trompeta.
Que vuestra mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
Demasiadas almas no ascienden al Cielo porque aman que los demás vean las obras que hacen.
Todos los que deseen seguir a Mi Hijo no deben buscar lisonjas ni gloria en la tierra.
Quienes aman ser lisonjeados no buscan la eternidad.
Aquellos que buscan la gloria en la tierra ven todas sus buenas obras terrenales anuladas a los ojos de Dios.
Y tú, hija Mía, servidora Mía, refúgiate bajo Mi manto, pues es tu consuelo y tu fuerza.
Desde que naciste, tu misión ha sido sufrir y, a pesar de Mi protección, no puedo quitarte esto, pues te fue dado por Dios Padre.
Te he elegido como el instrumento principal de Mi obra y, para que pudieras cumplir esta tarea, te he ido refinando con Mis propias manos.
Te he refinado a través del dolor, el sufrimiento, la calumnia y el desánimo.
Mira el camino que has recorrido en los últimos 20 años; hoy, incluso amas a quienes te odian, y por ellos estás dispuesto a hacer cualquier sacrificio.
Estás atravesando un momento de gran turbulencia en tu corazón, y es tu fe en Mí la que te ayuda a superar tus miedos, los constantes ataques contra ti y la malicia de algunos hacia ti.
Continúa así; refúgiate en Mi Corazón Inmaculado; sé un ejemplo para quienes te rodean para que ellos también, en sus momentos más desesperados, vengan y se aferren al borde de Mi Manto Inmaculado.
Este es el mensaje de esta noche; que seas bendecido por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo por venir a encontrarme.
Amo y protejo a quienes vienen a arrodillarse al borde de Mi Manto Inmaculado.
María, Madre de la Caridad Cristiana.