Queridos hijos, María Inmaculada, Madre de todos los Pueblos, Madre de Dios, Madre de la Iglesia, Reina de los Ángeles, Auxilio de los Pecadores y Misericordiosa Madre de todos los hijos de la tierra; ved, hijos, que incluso hoy Ella viene a vosotros para amaros y bendeciros.
Hijos míos, vengo a acariciar vuestros corazones y a ayudaros a comprender que es bueno y correcto permanecer cerca de esta Madre que siempre busca guiaros hacia el bien.
¿No veis lo que está sucediendo en esta tierra?
Mis ojos maternales ya no pueden soportar ver los conflictos y las bombas que destruyen.
Hoy quiero repetirme una vez más, hijos míos: “¡DEBEN ESTAR UNIDOS! SOLO DE ESTA MANERA PODRÁN CAMBIAR MUCHAS COSAS EN ESTA TIERRA!”
Las estructuras políticas son débiles; los que están en el poder ya no saben cómo entablar un diálogo porque Satanás los ha atrapado ahora en su red; ha contaminado sus mentes y sus corazones.
Cuando los niños —y de hecho, muchos de ellos— son víctimas de los conflictos, los que están en el poder no sienten nada porque sus corazones se han vuelto fríos, al igual que sus mentes; quizás ya ni siquiera sean capaces de sentir alegría, y sin embargo se regocijan enormemente ante la vista del dinero y el poder. Y sois vosotros, hijos míos —sí, vosotros mismos— quienes podéis poner fin a estas injusticias en la tierra uniéndoos y alzando vuestras voces con fuerza.
A través de la oración y de que todos salgan a las calles, se verán sacudidos por el miedo a perder sus puestos, y veréis que, poco a poco, empezarán a retomar el camino correcto.
Ahora un grito se dirige específicamente a los poderosos: “NECIOS, SÍ, SON NECIOS, DICEN TONTERÍAS; UN DÍA DICEN UNA COSA Y AL SIGUIENTE DICEN OTRA. DEJEN SUS PUESTOS; NO SON CREÍBLES. SE HAN ALINEADO CON SATANÁS, Y SUS OJOS NO VEN MÁS QUE DINERO Y PODER. VÁYANSE Y DEJEN QUE EL PUEBLO VIVA ESTE VIAJE TERRENAL EN LA GLORIA DE DIOS Y EN PAZ. ¡VAYAN, NO MIREN ATRÁS!”!
GLORIA AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO.
Hijos, la Madre María los ha visto a todos y los ha amado a todos desde lo más profundo de su Corazón.
Los bendigo.
¡RECEN, RECEN, RECEN!!
NUESTRA SEÑORA ESTABA VESTIDA DE BLANCO CON UN MANTO CELESTIAL; LLEVABA UNA CORONA DE DOCE ESTRELLAS EN SU CABEZA, Y HUMO NEGRO HABÍA BAJO SUS PIES.
Fuente: ➥ www.MadonnaDellaRoccia.com